Roland Ogier

Roland ha tenido una tragica vida, hasta que ingreso a la orden de la Luz, una sociedad secreta de Paladines.

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Bio:

“La vida no es un destino, sino el camino que recorremos para llegar a él”.
Memorias de Roland Ogier.

“Poco recuerdo de mi agitada infancia, solo salvajes golpizas, gritos y maltratos tan ávidos como la imaginación les permita. Mis padres… que decir de mis padres… mis vagos recuerdos siempre están atados a discusiones entre ellos, mi madre quedo embarazada de joven, una mujer servil, mi padre un simple trabajador agrícola que poseía el permiso del noble para cultivar a cambio de la mitad de su cosecha. Eran personas simples, de buen corazón, pero mi madre jamás dejo de hostigar a mi padre y todo recaía en mi cuerpo, recibiendo azotes y castigos inmerecidos…
Vivíamos cerca de un puerto, y solo recuerdo el día… el día que conocí a la “Saeta de plata”, un barco tan reluciente que dejaba a quien lo veía boquiabierto, una maravilla ante mis ojos. Se trataba de un barco comercial de los más importantes de la zona, por lo que decidí escabullirme de polizonte y dejar atrás la miserable vida que tenía junto a mis padres.
Me mantuve oculto cuanto tiempo pude, pero a los 15 días fui descubierto… y capturado.
El capitán Tolsimir Esmeraldo, me interrogo exhaustivamente, y decidió darme una segunda oportunidad…
La vida en el barco no fue tan mala, aprendía el valor de las mercancías, y conocí algunos lugares… aprendía a escuchar rumores y a ser hábil con la palabra, siempre estaba juntando redes, anclas, remos, tener cosas pesadas en mis manos se fue tornando habitual, gracias a lo que conseguí mi fuerza y mi tamaño.
Todo era tranquilo, pasaron años de una vida tranquila, sin mucho significado pero vida en fin… hasta que una noche de invierno fuimos emboscados cerca del mar del norte por los piratas “capa gris”, jamás voy a olvidar esa noche…
Una ensangrentada batalla se desato en cubierta, los piratas no dejaban de abordar la “Saeta de Plata”, asesinando a quien tenían a su alcance… no pude evitarlo y corrí a esconderme tras unas cajas… si algo había aprendido es a sobrevivir… no valía la pena morir esa noche… y entonces fue cuando lo vi… Tolsimir… maldito viejo se lo tenía bien escondido… esa noche me entere porque le decían viento plateado… Blandía una armadura completa de color verde como sus ojos, y un espadón de plata que brillaba reluciente a la luz de la luna. Se enfrentó a más de 15 piratas él solo, y cada vez que atacaba el golpe era certero y veloz… su valentía y habilidad eran sobrehumanas, aunque no pudo con la velocidad del líder de los piratas Lobo Gris, quien lo apuñalo en sus costillas por una pequeña grieta en la armadura… mis ojos no lo pudieron ver, la velocidad de Lobo Gris y la oscuridad de la noche no me dejaron ver… o eso creí.
Saquearon el barco y pude escabullirme sin que me vieran, conocía la Saeta como la palma de mi mano… una vez que abandonaron el barco me acerque a ver a Tolsimir… estaba gravemente herido pero aún con vida… le pregunte donde había aprendido a pelear… y poco dijo… era muy reservado, aunque me dio un consejo… debía orientar mi vida… y podía empezar en la Orden de Luz… me entrego un símbolo sagrado que no entendí bien su significado, ni el de sus palabras… pobre hombre… agonizaba.
Distraído por la conversación, no me había percatado que había piratas aun en el barco, y fui tomado rehén… Lobo Gris era un hombre despiadado pero también le gustaba divertirse… me hizo una propuesta… si quería sobrevivir debía pelear por mi vida… me enfrente uno a uno a muchos piratas… quienes se sorprendían de mi fuerza… cargue cajas, anclas y reme durante toda mi vida, no sabía hacer otra cosa… uno de ellos enfurecido arremetió contra mí con una espada, pude evadirlo aunque sus ataques eran certeros… poco a poco el cansancio se iba acumulando en mí y empezó a hacerme cortes… todos reían a carcajadas… y yo ahí peleando por mi vida…
Sin lugar para huir ni retroceder me encontré acorralado en una esquina… y me vi forzado a saltar o enfrentar la muerte… cansado y resignado… me rendí… “he sufrido toda mi vida y una vez que todo comienza a alinearse, vuelve a irse al demonio, ya no quiero vivir huyendo… ya no quiero vivir así” les grite… El pirata se abalanzo para ejecutarme!; “Suficiente.” – Dijo Lobo Gris, ver a un hombre rendirse no le entretenía… y me encerró en un calabozo para venderme como esclavo.
Los días pasaron en la Nube Gris, la barcaza de los piratas… Lobo Gris se acercaba siempre a ver los calabozos para ver las suplicas de los capturados… yo nunca suplique, mi espíritu nunca se quebró… creo que eso hizo que me liberaran… y me dieran una segunda oportunidad de entretenerlos… más bien de impresionarlos… ya que pude demostrar mi utilidad en un barco y me dejaron vivir.
Me dedique desde entonces a la piratería, hice una mala reputación y aprendí a blandir todo tipo de armas, cualquiera que podía robar… aunque las Alabardas eran mis favoritas… podía partir cuerpos a la mitad de un solo golpe… o al menos eso creía.
Años pasaron junto a los “capa gris” en donde aprendí el oficio de la piratería… no es algo de lo que me sienta orgulloso, aunque la mala reputación me evita bastantes fastidios.
Un día luego de un fallido abordaje a un navío… nos vimos acorralados con Lobo Gris, sin nadie que pudiera acudir a nuestro auxilio, y fuimos apresados… nos torturaron a mas no poder, jamás había sentido nada igual, y estando al borde de quebrarme del dolor pude alzar la mirada y ver a Lobo Gris, con sus ojos negros como la noche más oscura, inmutado… ahí fue cuando pude ver el verdadero valor de ese hombre, y su voluntad de acero… si… en un pirata. Casi moribundos pero con ganas de vivir aun, nos arrojan a una celda… por primera vez me dijo “estoy orgulloso de ti” y prometió que si nos zafábamos de esta, me dejaría libre. Su promesa era un hecho, su palabra era un contrato… Rescate fuerzas en donde ya no había y pude recobrar la compostura.
Ideamos un plan para asaltar al guardia cuando volvían por nosotros… y tuvimos éxito… Saltamos al mar en una noche fría y nadamos cuanto pudimos, ya no recuerdo cuanto tiempo, parecía eterno… hasta que nos topamos con la Nube Gris, quienes venían siguiendo al navío hacia días… Yo cumplí con mi parte, y el cumplió la suya… en el siguiente puerto me gane el derecho de abandonarlos, y emprendí mi camino en busca de rumores de la Orden de la Luz.
Pasado de copas en una taberna un anciano me divulgo que la Orden de la Luz era una orden sagrada encargada de eliminar a los herejes, y todo aquel que se oponía al orden… también me revelo que él era miembro de la Orden y que podía llevarme a ella…
Con desconfianza pero ansioso, decidí creer en la historia del anciano…
Caminamos durante días por montañas cada vez más altas y nevadas, a veces sin siquiera poder ver mis manos… el frio me estaba calando los huesos, aunque al anciano parecía no afectarle…
Cuando creí que mi cuerpo ya no podía dar más me desvanecí… el anciano me despertó y me dijo “solo falta un día de viaje”. Pude soportar un día más, pero seguía sin discernir nada, mi visión no era la mejor pero aún podría distinguir un edificio a la distancia…
Nos paramos sobre un bloque de hielo y el anciano dice, “hemos llegado y tú has pasado la primera prueba, ahora debes demostrar ser digno y revelar tu verdadero propósito con la orden”
Sorprendido y en estado de shock, no podía comprender como habíamos llegado a un lugar en donde no había nada, el anciano ya no se veía tan senil y su presencia se tornaba cada vez más intimidante, pero inmediatamente supe que tenía que hacer. “Me crie junto a Tolsimir, y él me dio este amuleto y un pedido, de encontrar la orden… mi vida no tiene un propósito y puede que aquí sea mi destino”.
El anciano sostuvo mi símbolo y lo apoyo en el hielo, azul como el más preciado zafiro. La niebla fue cesando y pude ver la entrada a un templo… y el anciano me susurro al oído “Bienvenido hijo, a la Orden”. Luego me entere que el anciano era en realidad el Comandante de la Orden, Magnus Falkirk, quien fue mi mentor y maestro en el arte de lo marcial y sagrado, y pude convertirme en aprendiz de Paladín.
Luego de entrenar arduamente durante años pude llegar al rango menor y convertirme en un verdadero Paladín de la Orden de la Luz, y con órdenes expresas y claras, mi misión es combatir el mal sin importar el costo…
Vuelvo rumbo a la civilización luego de años de claustro, soy un hombre diferente, que ha vivido cosas malas pero que puede ponerlas a buen uso… o al menos eso quiero creer…
Si alguien encuentra estas memorias, y junto a él yace mi cadáver… amigo si quieres cambiar tu vida y hacer algo que valga la pena, recoge estas memorias y mi símbolo sagrado, dirígete al sur, a las montañas Jerall… cuando encuentres la taberna de la garganta del mundo, bebe un trago junto al anciano, y si eres digno… te llevara a la Orden de la luz.
Diles que Roland lo siente, lamento haber sido una decepción y les agradezco por todo…

Roland Ogier."

Roland Ogier

La Ultima Cruzada nbotticelli